Y esta universalidad de la música se proyecta en el compositor, aunque algunas veces la propia composición desborda de tal manera a su creador que acaba por eclipsarlo –la mayoría de las veces por desconocimiento de los receptores-.

Esto es lo que ha sucedido con el pasodoble más universal, Paquito El Chocolatero, y con su compositor, Gustavo Pascual Falcó. El pasodoble, concebido para unas fiestas concretas – la fiesta de Moros y Cristianos-, en un lugar concreto –Cocentaina y su comarca- ha roto fronteras espacio-temporales dando un salto al colectivo mundial, globalizándose dentro de las fiestas de cada rincón del planeta. Porqué Paquito El Chocolatero es sinónimo de fiesta, de alegría, de amistad.